Inseguridad: no soy lo suficientemente…

Es interesante el trasfondo de lo que las personas llaman inseguridad, pues aunque hay muchas variantes, todo parece iniciar con una frase escondida : yo no soy lo suficientemente… ya sea suficientemente inteligente, suficientemente guapo, suficientemente interesante, suficientemente amado, suficientemente gracioso, suficientemente serio, suficientemente activo ,etc y todos los etcéteras que correspondan, porque al ser tan imaginativos los seres humanos, sus “creaciones “ no tienen límites, incluso si éstas son autolimitantes…vaya contradicción, no?

Y podrán decir “esto no es culpa mía, quizá fueron mis padres que no me ayudaron, que no me dijeron lo maravilloso que era, o que me dieron mucho de esto y poco de aquello”. Sin embargo, muy posiblemente ahora que me lees tengas la suficiente edad como para haber sido tú y no tus padres quien decidió leer este artículo, así que te pregunto: ¿Quién, aquí y ahora está percibiéndose a sí mismo de esa manera, tú o tus padres? Y ¿Quién está alimentando exasperantes y repetitivas ideas dentro de tí? Pues ahora que tienes la respuesta, ya te darás cuenta que no será a tus padres a quienes me dirigiré sino a tí.

Aquí te doy algunas pautas que son dignas de que las pruebes por tí mismo/a:

1) Hazte responsable

En vez de dejar en piloto automático aquellas ideas condicionantes, que ni si quiera son tuyas sino prestadas (por tus padres, tu cultura, tu religión, la sociedad, etc), puedes elegir darte cuenta que aunque estén allí punzando, no te definen. Obsérvalas con atención, como si fueras un científico, fíjate los comportamientos que tienes cuando estás bajo su poder, y recuerda no lo juzgues, sé el observador. Este paso es importantísimo para que de forma consciente vayas tomando distancia de aquella imagen vivida hasta ahora como real, que te ha estado alejando de tu autenticidad…autenticidad que a medida que conozcas y experimentes te va a sorprender gratamente más y más.

2) Crea momentos para fluir

Es decir, plantéate actividades, objetivos y metas que sean coherentes con lo que realmente quieras desarrollar, que sean objetivos o actividades que no estén por encima de tus recursos actuales, para no generar estrés desgastante, y tampoco por debajo para que no te aburras, a esto el Psicólogo e investigador Mihaly Csikszentmihalyi lo llama experiencia óptima o de flujo, lo cual te genera disfrute y un paulatino crecimiento que reforzará la autoconfianza, para así de forma natural atreverte a emprender acciones cada vez más interesantes y desafiantes.

3) Desapégate de los resultados

Empieza a fijarte para qué tomas ciertas decisiones, por ejemplo vas a tener una cita con alguien que te gusta y te asalta el nerviosismo, o vas a emprender algo y no te sientes lo suficientemente seguro, el problema real no es ese, ya que en realidad nada es seguro, la vida misma es así: maravillosamente incierta, y no sabemos plenamente que vendrá después de una acción, sin embargo el resultado no te define; puedes percatarte que si emprendes alguna acción sea cual fuera te preguntes ¿para qué lo hago? Y si la respuesta es “para disfrutar”, “para vivir una experiencia nueva”, “para crecer como persona” vas por el camino correcto, en cambio si la respuesta es “para sentir que valgo”, o “para sentirme querido o aceptado”, entonces estás bajo el poder del piloto automático y por lo tanto estarás demasiado apegado al resultado pues de no salir como piensas que tiene que salir… pondrás en duda tu valía.

Tu valor es profundamente intrínseco, no necesitas comprobarlo con nada y con nadie; si sale bien, agradeces, si no sale bien, también agradeces por el aprendizaje que estás obteniendo.

Bueno, te doy un abrazo de alegría, hasta el próximo artículo.

Autora: Libia Oriana Patiño

Terapeuta Gestalt en Mi psicóloga Desde Casa

 

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